El orgullo de ser Profesor

Soy Profesor de educación secundaria, ya tengo muchos años de ejercer esta profesión y afortunadamente estoy a unos meses de comenzar con los trámites para mi jubilación aunque no sé si realmente me da gusto o me entristece un poco el dejar la docencia ya que es algo que me llena de satisfacción, impartir clases es muy gratificante poder ver como cada año concluye una generación y llega una nueva de jóvenes que cuando  antes de concluir el periodo de los tres años que deben cursar se convierten en adolescentes más seguros y ambiciosos por comenzar una etapa nueva y diferente.

He tenido el tiempo suficiente para hacer una remembranza de unas cuantas experiencias que no han sido agradables puesto que me tope en ocasiones con muchachos rebeldes pero siempre se guardan con cariño las mejores experiencias de alumnos brillantes, destacados y comprometidos con su educación por lo que algunos de ellos me han llegado a visitar después de los años y ha sido muy placentero el saber que de igual forma ellos me tienen estima y respeto a pesar de que en algunas ocasiones los regañe y hasta los llegue a castigar.

Por ejemplo recordé una situación muy triste en la que una jovencita muy estudiosa y cumplida que provenía de una familia muy humilde, no tenía la oportunidad de participar en un paseo escolar ya que su madre no contaba con los recursos para subsidiarle dicha actividad, hecho que me partía el alma pues siempre se caracterizaba la pequeña por su gran disposición por aprender y participar en clase de manera que al llegar a casa lo comente con mi esposa y ambos decidimos pagárselo y correr con el riesgo de que la mamá de la joven se molestara o lo tomara como una ofensa o peor que se prestara a una mala interpretación, afortunadamente todo resulto bien y no paso a mayores.

Otro recuerdo que llego a mi memoria es el de un grupo de jovenes muy rebeldes que un día decidieron saltarse la barda de la escuela para no entrar a clases pero los sorprendí en plena huida cuando el último de ellos estaba por brincarse del otro lado del muro, este chico se estaba sujetando de una varilla corrugada que sobresalía un poco del castillo de la pared, de inmediato le grite por su apellido por lo que se quiso apresurar en saltar y como el alumno estaba un poco pasado de peso aunado a los nervios, se quedó colgando de su pantalón desgarrado por la misma varilla, arriesgándose a que le sucediera un accidente más grave que el de su prenda. Obviamente no se pudieron escapar sino todo lo contrario todos llevaron a casa un citatorio dirigido a sus padres.

Dentro de mi clase siempre tuve la idea de fomentar en mis alumnos el cuidado del medio ambiente de manera que les asigne la responsabilidad de cultivar maíz, frijol, chile, jamaica, cilantro, menta, romero, fresas y también a sembrar árboles de guayaba, limón y aguacate formando un huerto el cual estaba bajo los cuidados de mis estudiantes, a fin de año gracias a su esfuerzo le dimos uso a nuestra cosecha y nos organizamos para hacer un día de campo en las mismas instalaciones de la escuela y dentro de mi horario el cual disponía de dos horas en las que nos alimentamos con productos hechos y cuidados por sus propias manos. Antes de terminar con la actividad mis alumnos me hicieron que formara parte de una foto escolar la cual colocaron dentro del espacio para el periódico mural y elaboraron dedicatorias dirigidas muy cariñosamente hacia un servidor.

Por todo esto pienso que me provoca un poco de melancolía dejar de ejercer aunque me llevo una serie de vivencias dignas de recordar por siempre.